A lo largo de una semana colmada de emociones, el Colegio San Ignacio de Loyola rindió un afectuoso homenaje a las madres ignacianas, reconociendo su entrega y amor incondicional como pilares de sus hogares. Las celebraciones se vivieron día a día con dinámicas adaptadas a cada etapa escolar: inició con la ternura del Ciclo I y los detalles hechos a mano por los más pequeños; continuó con el Ciclo II en una mañana de juegos y un ameno picnic; los jóvenes del Ciclo III, conmovieron hasta las lágrimas a sus madres al entregarles cartas personales escritas desde el corazón; y la complicidad madre e hijo se vivió en el Ciclo IV en una festiva pista de baile.
La gratitud cobró un matiz de profunda nostalgia durante la noche dedicada a las madres de la Promoción Rutilio Grande 2026. En su último año escolar, la comunidad abrazó con orgullo a estas familias que han caminado bajo la luz de la espiritualidad jesuita, animándolas a seguir guiando a sus hijos hacia nuevos horizontes, a imagen y semejanza de nuestra Madre Inmaculada.
Asimismo, el Consejo de Dirección organizó una emotiva ceremonia para reconocer la labor diaria de las madres colaboradoras de nuestro colegio, un espacio de encuentro donde el Espiritual, el P. David Samaniego, SJ, invitó a reflexionar sobre el rol materno como guía constante y compañía en el camino, buscando siempre en la Virgen María la sabiduría necesaria para conducir a las familias.
Con estas significativas jornadas que unieron oración, arte, risas y gratitud, nuestra comunidad educativa reafirmó el valor inestimable de la presencia materna en la formación de «hombres y mujeres para los demás».
