¿Buscando un colegio para tu hijo?

 

En esta época del año, muchos padres buscan una vacante de colegio para sus hijos pero, ¿saben acaso qué tan importante es la decisión que tomarán respecto a la vida futura de su niño?

Hoy en día, la oferta de colegios es muy amplia. Los hay pequeños, grandes, de inicial, primaria y secundaria, pre-universitarios, religiosos, bilingües, cercanos a casa o no; sin embargo, no todos brindan una propuesta educativa de calidad continua que además forme a los niños y jóvenes en valores para la vida. Por ello, antes de elegir es importante que los padres se pregunten qué es lo que quieren para su hijo, pues de esa decisión dependerá incluso la configuración de su proyecto de vida. 

San Ignacio de Loyola, el colegio jesuita de Piura

Su compromiso es formar hombres abiertos al cambio, con liderazgo ignaciano, críticos, promotores de la fe y la justicia, sensibles a los más necesitados y conocedores de la realidad de su entorno. Hombres no solo competentes, sino también conscientes, compasivos y comprometidos. Entonces, ¿no es acaso la mejor opción? 

¿Debemos darle importancia al nivel Inicial?

Claro que sí. “Cada año, al abrir nuestro proceso de admisión nos encontramos con muchas familias que desean una vacante para 1er grado de primaria pero no siempre podemos admitirlas, ya que la demanda es superior al número de vacantes que podemos otorgar” indica la Mgtr. Mónica Agurto Trelles, especialista en audición, lenguaje, aprendizaje, neuropsicología y educación y, Coordinadora del Ciclo I (Inicial de 3, 4 y 5 años, y 1ro y 2do de Primaria) del Colegio San Ignacio de Loyola de Piura dando cuenta del deseo de los padres de querer para sus niños una buena educación en el nivel primaria.  

Pero, según explica, el nivel Inicial es la etapa más importante para el desarrollo integral del ser humano pues es en la primera infancia donde se cimientan las bases del aprendizaje y de la personalidad de los niños, ya que en estas edades el cerebro capta los estímulos que recibe con gran facilidad estableciendo la mayor cantidad de conexiones cerebrales. Además el niño aprende a socializarse y las maneras adecuadas de hacerlo. En ese sentido, es importante que los padres tomen conciencia de la importancia de no postergar la búsqueda de un colegio de calidad para cuando el niño deba ingresar a la primaria o a la secundaria y prefieran matricular a su hijo en un centro que cuente con profesionales capacitados, una buena infraestructura y sobre todo garantice la continuidad de un enfoque educativo, antes que en un nido cercano a sus hogares. 

 

La propuesta educativa ignaciana

La propuesta educativa del nivel Inicial del Colegio San Ignacio de Loyola de Piura se basa en la puesta en práctica del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI) que tiene como objetivo enseñar a ser, enseñar a pensar y enseñar a aprender. Esta pedagogía propia se basa en los ámbitos científico-técnico y el humano-cristiano de tal manera que los niños vuelvan a casa no solo más sabios sino mejores, siendo autónomos, críticos y solidarios.     

Desde el aspecto científico-técnico aprovechamos el período sensitivo de los primeros años de aprendizaje de nuestros alumnos integrando distintas áreas (comunicación, matemática, ciencia y ambiente, personal social, religión, idiomas, artes y TIC) al desarrollo psicomotor, por medio de proyectos pedagógicos y la psicomotricidad. De ahí que buscamos que los niños aprenden moviéndose, explorando y manipulando para que luego puedan expresar los contenidos conceptuales logrados a través del lenguaje oral, escrito, corporal y el lenguaje de las artes.


Talleres artísticos

Es propio de la pedagogía ignaciana, trabajar el pensamiento divergente creativo en el que se le da mucha importancia a las artes para que por medio de ellas, nuestros alumnos puedan adaptarse y resolver diferentes situaciones y problemas. De ahí que desarrollamos talleres artísticos de danza, canto, música, dramatizaciones y de actividades gráfico-plásticas para hacer de nuestros alumnos, niños más seguros y comunicativos.

   

Espacios amplios para un mejor aprendizaje

Algo que resaltar en ese sentido, es el contar con espacios adecuados para el desarrollo integral de los procesos formativos: “A un niño no podemos limitarlo en espacio porque es a través del movimiento que el niño aprende. Un niño que no tiene espacio va a estar mucho tiempo sentado y perderá la atención y el interés por las actividades que se están realizando. Por lo tanto, no va a aprender”, resaltó la especialista. 

 

Integración a través de las TIC y los idiomas

Pero en este proceso de integración de áreas es importante también no desaprovechar los nuevos recursos que nos brindan las TIC para captar la atención total de los alumnos que de por sí son nativos digitales. Con el uso de las TIC nuestros niños aprenden como jugando. 

Actualmente también contamos con un convenio de acompañamiento a las y los docentes del área de inglés con el Centro de Idiomas de la Universidad de Piura – Campus Lima, gracias al cual se ha cambiado la metodología de enseñanza del idioma extranjero estimulando, principalmente, la enseñanza oral a través de canciones, poesías, adivinanzas y sesiones de psicomotricidad dirigida. Ahora nuestros niños aprenden el inglés, tal como aprendieron a dominar su idioma materno: primero asociando sonidos, luego hablando y finalmente escribiéndolo. La misma metodología se está empleando en el francés, idioma que se imparte en el San Ignacio de Loyola fruto de un convenio con la Alianza Francesa. 

 

Formación en valores

En todo este proceso es importante también trabajar la parte social y emocional, el aspecto humano-cristiano del PPI, para que el niño vaya adquiriendo hábitos y normas de convivencia como el respeto, la tolerancia, la comunicación y el compartir, que luego se convertirán en valores y virtudes. 

Algunos niños, desde pequeños tienen características visibles de liderazgo. Nuestro compromiso es formar hombres que estén dispuestos a servir a los demás. Es por ello que cuando se identifica a un niño con este tipo de características, le ofrecemos el fortalecimiento de su personalidad a través de su participación en diversas actividades del nivel, sobre todo en aquellas ligadas a la labor pastoral del Colegio.

Por ejemplo, los niños visitan centros poblados de escasos recursos económicos para que puedan conocer otras realidades y contrastarlas con las suyas. Así también reciben la visita de compañeros de la misma edad de los colegios Fe y Alegría de Malingas, experiencias con las que se les enseña a acoger y compartir. Asimismo, a lo largo del año se realizan diversas campañas de solidaridad, en las que los niños aportan con algún donativo obtenido como fruto de su esfuerzo de ayudar con los quehaceres del hogar. De esta manera, los niños se hacen conscientes de otros contextos y se comprometen con ellos dando pasos hacia su proyecto de vida. 

¿Cómo es un líder ignaciano a puertas de terminar el colegio?  

El líder ignaciano es un alumno competente, consciente, comprometido y compasivo muy sensibilizado con la realidad local, regional y nacional, porque la conoce. Tiene una actitud propositiva hacia los demás. Es muy empático, pues tiene en cuenta el bien común por encima del bien personal, y sobre todo, tiene una columna vertebral de valores muy sólida.

El liderazgo ignaciano se forma desde el nivel Inicial con lo que logra una mirada distinta de la vida donde los esfuerzos no se centran en los problemas sino en las soluciones. Con esta perspectiva, nuestros jóvenes participan de una serie de actividades que les permite empoderarse y hacer práctico su proyecto de vida. Participan en talleres de liderazgo, debates, coloquios y campañas de labor social, por ejemplo, apoyan en las actividades lúdicas para niños trabajadores, acompañan las actividades de pastoral en el nivel Inicial y organizan encuentros con compañeros de Fe y Alegría. 

En resumen, salen del plano académico para ir a un plano más de servicio y ese es el logro de los colegios jesuitas: formar “hombres para los demás”.